Hay personas que prefieren la película antes que el libro porque "es lo mismo y me entero antes", otras, sin embargo, son de las que prefieren el libro ya que "el libro es lo primero y por tanto lo original". En mi caso, soy más de los segundos, siempre hay detalles del libro que en la película no aparece, pero tampoco le tengo un odio acérrimo a las películas, es más, me gustan, siempre y cuando no le den la vuelta completa a la obra.
Uno de estos ejemplos lo tuve con la saga Crepúsculo en dónde Bella aparecía como un chica algo "apavada", cuando en el libro no es así (o al menos yo la veía así), leí la novela hace bastante tiempo y la película también, así que no recuerdo ningún detalle más significativo (que seguro que hay algo más), pero me acuerdo de estar sentada en una de las butacas del cine y estar pensando durante toda la película "Bella no es así".
A su vez, en las películas de Harry Potter hay cambios, la actitud del personaje Ron Weasly, difiere bastante. En las películas es mostrado como un chico tontorrón pero que se le tiene cariño, mientras que en los libros es bastante audaz e ingenioso. También hay detalles como que en la cuarta entrega cinematográfica, Harry Potter y el cáliz de fuego, es Neville Longbotton quién le da a Harry unas algas para poder respirar bajo el agua, cuando en el libro se la da Dobby, el elfo doméstico; o que el poltergeist Peeves ni siquiera es mencionado en las películas, sin olvidarnos del mítico cambio de entonación de la frase de Dumbeldore al saber que Harry es elegido en el torneo de los tres magos.
Aunque también hay otras películas muy bien hechas, como la de Romeo + Julieta, cuyo texto es igual al de la obra original de William Shakespeare, solo que en un contexto moderno, actual.
Un gran ejemplo de cambio está en la película Maléfica que sin cambiar la historia, crea la otra parte oscura, la no revelada, la otra cara de la moneda. Se revela que la mala, no era tan mala, sin dejar de lado la trama de toda la vida.
Muchas películas pueden presumir de cambios sin tergiversar la trama inicial, pero hay otras que no, es el caso de The Duff, novela de Kody Keplinger, cuya adaptación cinematográfica es, sin lugar a dudas, una idea completamente nueva. Es verdad que conserva el significado de "duff" (la amiga fea y gorda), la protagonista, Bianca, que es designada de esa manera y los nombres de varios personajes. Pero una gran cantidad de detalles se han desintegrado y le han añadido otros. La aparición de Madison Morgan, Wesley Rush como el vecino algo salido pero amigable, el divorcio de los padres y que ella esté con su madre, la familia de Wesley, el cambio de personalidad de Toby Tucker, el mensaje final de la novela y un sin fin de ideas que habré olvidado, son ejemplos de cómo ha pasado un gran libro a convertirse en una película bastante comercial (que tampoco está mal, pero el libro es incomparable) que tiene una función más de entretener que de pensar. Pienso que no debería haberse cambiado nada del libro, tal y como estaba era genial.
En definitiva, hay adaptaciones cinematográficas bastante buenas y fieles, aunque no se pongan TODOS los detalles (no por nada, sino porque es prácticamente imposible). Otras en cambio son totalmente distintas, yo estoy de parte del libro (lógico, el libro siempre será el mejor) pero eso no quita que pueda apreciar su adaptación, por muy diferente que sea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario